Cuando hablamos de valores se puede notar una característica peculiar, siempre se consideran en pares, por ejemplo: belleza y fealdad, verdad y falsedad, bondad y maldad.

Ahora bien en la mente humana podemos detectar varias escalas que utiliza ésta para referirse al tema de los valores, aun cuando siempre van de un polo superior hasta otro inferior y viceversa, en el fondo se vislumbran diversas estructuras noéticas con las cuales nosotros catalogamos y damos peso a esos dos polos y además ordenamos los valores intermedios entre los dos puntos extremos.
Estas escalas, por su parecido con las escalas numéricas, se denominan de la siguiente manera:
1. La Escala Bipolar. Es la más sencilla de todas. Esta escala considera solo dos calificativos, dos extremos opuestos, uno positivo y otro negativo, por ejemplo: verdadero y falso, vida y muerte, aceptado o no aceptado, etc.
2. La Escala de múltiples valores positivos y negativos. Esta escala considera además de los dos polos, la posibilidad de que existan matrices entre los dos extremos. Se puede comparar con la escala algebraica que utiliza el cero y a partir del cual se dan números positivos hacia arriba y números negativos hacia abajo.

Esta escala siempre promueve el nivel positivo, más y más cualidades, más riqueza, más belleza. La ventaja enorme de esta escala con respecto a la primera consiste en que en esta si se admiten matrices, lo cual proporciona a la mente una facilidad para emitir sus juicios de valor y se sale del encasillamiento de la bipolaridad pura.
3. La Escala de la normalidad central. Esta escala es un poco más sofisticada, ya qu además de considerar los dos polos y las matrices de valores, pone el peso axiológico en el centro de dicha escala, es como la campana de Gauss, esta es como una parábola, por lo tanto en su extremo más alto se expresa el mejor valor y así va decreciendo hacia la izquierda y a la derecha, es ahí donde se manejan los número negativos y positivos.
Entonces tenemos que se concibe lo normal como un valor en el centro y lo anormal como valores hacia la derecha y hacia la izquierda. Hay que recordar que en caso de los valores en estas escalas, estos no se tratan de números, esta escala es una simple analogía, pero muestra con claridad de que manera se conciben algunos valores.

4. La Escala del cero absoluto. Esta es la más difícil de captar y de aceptar, proviene de la Filosofía escolástica, y es comprable a la escala termométrica de Kelvin que considera el cero absoluto en el punto inferior, de tal manera que toda graduación es de números positivos. En esta escala no hay números negativos y ésta es la tésis que sostiene esta Filosofía, tesis que normalmente produce un fuerte rechazo cuando se oye por primera vez.
A la gente le cuesta entender que alguien sostenga la no existencia de valores negativos y la inexistencia del mal. Para la Filosofía escolástica el mal es una privación del bien, es decir, el mal como tal no existe, sino lo que existe es una ausencia del bien. La privación es eso, la ausencia de algo que debería existir.
March 4, 2010
La libertad humana se puede definir como la “autodeterminación axiológica”. Esto significa que una persona libre se convierte, por ese mismo hecho, en el verdadero autor de su conducta, pues él mismo la determina en función de los valores que previamente ha asimilado. Cuando no se da la libertad, o se da en forma disminuida, entonces el sujeto actúa impedido por otros factores, circunstancias y personas, de modo que ya no puede decirse que es el verdadero autor de su propia conducta.

De acuerdo con esto se dice que la condición previa de la libertad en un individuo es la captación y asimilación de los valores. En la medida en que un individuo amplía su horizonte axiológico, podrá ampliar paralelamente el campo de su propia libertad. Y en la medida en que una persona permanezca ciega a ciertos valores, se puede decir que posee una limitación en su libertad.
La libertad humana tiene que ir paralela con el sentido axiológico y el sentido de responsabilidad, de no ser así se convierte en libertinaje.
La postura que niega la libertad humana es el “determinismo”, postura propuesta por Skinner que ha cobrado auge, este psicólogo conductista rechaza la libertad en función de un fenómeno también real: los condicionamientos en que vive inmersa la mayoría de la gente.

Uno de los aspectos más importantes en la vida de una persona es su proceso de liberación. La libertad puede aumentar o disminuir a lo largo de la vida. Los primeros factores que limitan la libertad del hombre son: los condicionamientos, el Super Yo, las manipulaciones ajenas, las emociones sofocantes y las ataduras de una filosofía pesimista.
El tipo de libertad del que estamos hablando es la libertad interior, ésta se rige por valores captados, también es llamada libertad axiológica una vez que se asimilan los valores. El hombre elige realizar algún valor o rechazarlo. La Libertad no existe cuando una persona es ciega para los valores. Actuar libremente significa inclinarse, adoptar y realizar un valor, o rechazarlo.

Cuando no existe uno o varios valores en la mente del individuo, su conducta va a estar orientada, no por valores, sino por instintos, reflejos, condicionamientos, hábitos, inclinaciones surgidas del inconsciente, presiones externas, etc. La percepción de los valores es indispensable para que exista un acto libre. Existen dos modos de percibir lo valores:
1. En forma conceptual. Es la que se logra por medio de explicaciones teóricas o descripciones más o menos distantes del objeto valioso.
2. En forma intuitiva. Es la que se logra por medio de una vivencia en la cual se capta, se aprecia y se adopta ese valor como tal dentro del mundo personal del sujeto cognoscente.

Para que la libertad axiológica se pueda dar debe existir la posibilidad de un conocimiento holístico o intuitivo de uno o varios valores. Sin este tipo de conocimiento, muy diferente al conocimiento conceptual, no es posible que se dé la libertad que nos lleva al valor moral. En otras palabras: para elegir un valor, primero hay que conocerlo y apreciarlo en cuanto a tal.
Para un manejo sencillo de las clasificaciones de la libertad, esta se ha divido dos muy sencillas:
1. Libertad-de: Significa libertad de obstáculos, de vínculos o de restricciones, sean estos de orden físico o de orden moral.
2. Libertad-para: Significa libertad para alcanzar un objetivo o para realizar un valor o para llegar a una meta, es de tipo interna y reside en la voluntad.

La libertad humana no es absoluta. Existen varios obstáculos que disminuyen y, a veces, nulifican la libertad de la conducta humana. El Estudio de ellos proporciona mayor claridad para la comprensión de los actos humanos en la vida real. En la medida en que falta libertad, el acto humano pierde su calidad de humano y llega a convertirse en un simple acto del hombre. A pesar de esto, la libertad puede conquistarse e incrementarse a partir del nivel de desarrollo y madurez propio de cada uno. Afortunadamente existen procedimientos psicológicos que fomentan este gradual crecimiento de la libertad personal.
February 15, 2010

Existen dos tipos de actos, los Actos humanos y los Actos del hombre, ambos son ejecutados por el hombre pero poseen ciertas diferencias:
- Los Actos Humanos. Son ejecutados consciente y libremente, es decir, en un nivel racional. Son originados en la parte típicamente humana del hombre, es decir, en sus facultades específicas, como son la inteligencia y la voluntad. Estos son el objeto material de la Ética y son los que pueden ser juzgados como buenos o malos desde el punto de vista de la Moral.
- Los Actos del Hombre. Carecen de conciencia o de libertad o de ambas cosas, un ejemplo claro es por ejemplo la digestión, la respiración, etc. Los actos del hombre sólo pertenecen al hombre porque él los ha ejecutado, pero no son propiamente humanos porque su origen no está en el hombre en cuanto a hombre, sino en cuanto a animal. Estos actos carecen de moral (son amorales) por lo tanto no pueden juzgarse desde el punto de vista moral como buenos o malos, si pueden juzgarse como buenos o malos pero desde otro punto de vista, como por ejemplo el fisiológico.
Los actos, ya sean humanos o del hombre, tiene un cierto valor ontológico independiente del valor moral. El valor ontológico o metafísico de la conducta humana se refiere al hecho real, a la existencia, a la objetividad del acto. En cambio el valor moral depende de ciertas condiciones subjetivas y propias de la persona que ejecuta dicho acto, como la intención, la libertad, el grado conciencia, etc. El valor moral se encuentra solo en los actos humanos y el valor ontológico se encuentra en ambos.

Cuando se dice que un acto humano tiene un valor moral, se está implicando que este valor moral puede ser de signo positivo o de signo negativo. Trabajar, por ejemplo, tiene valor moral positivo, pero asesinar tiene un valor moral negativo. Normalmente hemos designado al valor moral negativo como “inmoral”, pero esta palabra, en su etimología, indica mas bien un desligamiento del valor moral y los únicos actos que están desligados de los valores morales son los actos del hombre, pero estos ya han sido calificados como “amorales”.
Todo acto humano tiene un elemento psíquico que también es motivo de una valoración moral, este es el “Fin” o “intención” que es el objetivo o finalidad por la cual se realiza un acto humano, por medio del fin o intención dos actos humanos idénticos pueden diferir notablemente por el autor que realizó cada acto.

La palabra “Fin” tiene varios significados, desde luego no se tomará en cuenta el que se refiere a lo último, lo extremo. La palabra fin significa intención, objetivo, finalidad.
La palabra fin tiene una doble división cuando significa objetivo o finalidad.
- Cuando significa objetivo, suele considerarse el fin próximo (es el que se subordina a otros), el fin último (no se subordina a ningún otro), el fin intermedio (participa de los dos, o sea, se subordina al fin último y él mismo mantiene subordinado al fin próximo).
- Cuando hablamos del fin como intención o finalidad, podemos referirnos al fin intrínseco del acto (es el que posee la acción misma de acuerdo a su propia naturaleza) o al fin del sujeto que ejecuta el acto (es el que de hecho intenta el actor de la acción, en algunas ocasiones este fin difiere con respecto al fin del acto).
Otro aspecto que ha estado conectado a la Ética desde los tiempo de Aristóteles es el tema de la felicidad. La felicidad es la actualización de las potencias humanas, es decir, la realización y el ejercicio de a facultades y demás capacidades del hombre.

Cuando el hombre pone a funcionar sus potencialidades, la consecuencia natural es la felicidad. Además, éste es el fin propio del hombre. El hombre está hecho para ser feliz. Desde el punto de vista de la Filosofía y la Psicología, la felicidad es la consecuencia normal de un funcionamiento correcto del ser humano. Se pueden distinguir tres tipo o niveles de felicidad:
- La Felicidad Sensible. Es la experiencia de satisfacción y beneplácito a partir de los sentidos.
- La Felicidad Espiritual. Es superior a la sensible y se obtiene por el correcto funcionamiento de las potencialidades humanas en un nivel suprasensible, como la inteligencia, la voluntad, el amar, la libertad, el arte, las virtudes, etc.
- La Felicidad Profunda. Proviene del núcleo de identidad personal. Es una felicidad más refinada que las dos anteriores y sólo se percibe cuando el individuo capta su propio núcleo por medio de un conocimiento conceptual y atemático.
February 3, 2010

El uso de la palabra Ética y la palabra Moral está sujeto a diversos convencionalismos y que cada autor, época o corriente filosófica las utilizan de diversas maneras. Pero para poder distinguir será necesario nombrar las características de cada una de estas palabras así como sus semejanzas y diferencias.
- Características de la Moral. La Moral es el hecho real que encontramos en todas las sociedades, es un conjunto de normas a saber que se transmiten de generación en generación, evolucionan a lo largo del tiempo y poseen fuertes diferencias con respecto a las normas de otra sociedad y de otra época histórica, estas normas se utilizan para orientar la conducta de los integrantes de esa sociedad.
- Características de la Ética. Es el hecho real que se da en la mentalidad de algunas personas, es un conjunto de normas a saber, principio y razones que un sujeto ha realizado y establecido como una línea directriz de su propia conducta.
- Semejanzas y Diferencias entre Ética y Moral. Los puntos en los que confluyen son los siguientes:
- En los dos casos se trata de normas, percepciones, deber ser.
- La Moral es un conjunto de normas que una sociedad se encarga de transmitir de generación en generación y la Ética es un conjunto de normas que un sujeto ha esclarecido y adoptado en su propia mentalidad.

Ahora los puntos en los que difieren son los siguientes:
- La Moral tiene una base social, es un conjunto de normas establecidas en el seno de una sociedad y como tal, ejerce una influencia muy poderosa en la conducta de cada uno de sus integrantes. En cambio la Ética surge como tal en la interioridad de una persona, como resultado de su propia reflexión y su propia elección.
- Una segunda diferencia es que la Moral es un conjunto de normas que actúan en la conducta desde el exterior o desde el inconsciente. En cambio la Ética influye en la conducta de una persona pero desde si misma conciencia y voluntad.
Una tercera diferencia es el carácter axiológico de la ética. En las normas morales impera el aspecto prescriptivo, legal, obligatorio, impositivo, coercitivo y punitivo. Es decir en las normas morales destaca la presión externa, en cambio en las normas éticas destaca la presión del valor captado y apreciado internamente como tal. El fundamento de la norma Ética es el valor, no el valor impuesto desde el exterior, sino el descubierto internamente en la reflexión de un sujeto.

Con lo anterior podemos decir existen tres niveles de distinción.
- El primer nivel está en la Moral, o sea, en las normas cuyo origen es externo y tienen una acción impositiva en la mentalidad del sujeto.
- El segundo es la Ética conceptual, que es el conjunto de normas que tienen un origen interno en la mentalidad de un sujeto, pueden coincidir o no con la moral recibida, pero su característica mayor es su carácter interno, personal, autónomo y fundamentante.
- El tercer nivel es el de la Ética axiológica que es el conjunto de normas originadas en una persona a raíz de su reflexión sobre los valores.
January 26, 2010
Un análisis no superficial del asunto de la Ética profesional y la legalidad en el ejercicio de la abogacía, debe considerar varios puntos de referencia.
Un análisis no superficial del asunto de la Ética profesional y la legalidad en el ejercicio de la abogacía, debe considerar varios puntos de referencia, desde la Ética en amplio sentido, es decir los principios morales “generalmente aceptados” -como dirían los contadores-, o de los códigos o principios de Ética profesional que guían al abogado y hasta su ética y/o moral religiosa personales.
Otro aspecto es la legalidad en el ejercicio de esta profesión, y una tercera referencia, es la interpretación casuística de “legitimidad” en el trabajo del abogado. Esta concepción algo etérea de legitimidad, lleva a un juicio colocado más en una interpretación crítica que en una confrontación con la Ética o con la ley a la letra de ambas, más que a su espíritu.
El asunto sería si hay conflicto de intereses real, pragmático, aunque no caiga dentro del texto de las leyes o la ética definida por la profesión.
Llevando la legitimidad al principio, nos planteamos si el abogado tiene como fin profesional la búsqueda de la justicia de ley por los tribunales, o si su objetivo es obtener para su cliente una decisión jurídica favorable. Si el abogado buscara la aplicación justa de la ley, entonces ninguno podría quizá defender a un indiciado culpable ante sus ojos de jurista, en especial aquel que le confiesa su culpabilidad.
Es importante señalar, sin embargo, que un juicio personal (profesional) sobre la culpabilidad o no de un presunto cliente, puede ser errónea. Las apariencias pueden engañar, y bajo un análisis concienzudo, un aparente culpable puede resultar inocente, aunque evidencias digamos circunstanciales parezcan indicar lo contrario. En ocasiones no es fácil que un abogado defensor pueda, a priori, saber si quien le solicita sus servicios profesionales es o no culpable.

Sin embargo, en la práctica, hay abogados cuyo eventual objetivo es alegar de tal forma en defensa de un cliente que ha violado la ley, que logre precisamente librarlo de la aplicación de la justicia. Su cliente debe ser exonerado si se puede, y si no al menos lograr la menor penalidad o condena posible de parte del juzgador. El caso extremo de un homicida, es que su abogado busque a toda costa, legal o extralegalmente, que se libre de la cárcel, es decir que la justicia no se aplique.
¿Es legítima esta práctica jurídica de librar al cliente de la justicia legal?
Un abogado que defiende a la parte culpable, digamos para evitar el pago de una deuda que conforme a la ley y la evidencia disponible debe pagar a su acreedor,
¿tiene legítimamente derecho profesional de ayudarle a evadir el pago debido, recurriendo a manipulaciones en la interpretación de la ley?
¿Qué dicen los códigos de ética al respecto?
La moral pública generalmente condena esta práctica de conseguir la evasión de la ley, como ejercicio ilegítimo de la abogacía.

Hay abogados fiscalistas que viven de ayudar a sus clientes a evadir el pago de impuestos o multas y recargos que, con apego a las leyes, la Autoridad fiscal les está cobrando. La práctica es defender al contribuyente evasor o moroso buscando errores de procedimiento administrativo o legal, que le permitan librarlos de pagos que legítimamente deberían de hacer al erario público.
No se trata aquí de defender al contribuyente a quien la misma Autoridad fiscal le hace cargos indebidos, lo cual está bien, pues es la aplicación real de la justicia, sino de ayudar a eludir o evadir adeudos fiscales.
¿Es esta práctica legítima, es conforme a códigos de ética o a juramentos profesionales?
Pasando al caso de la moralidad o legitimidad de que un legislador litigue simultáneamente, cuando la ley no lo regula, tiene detractores y defensores. El legislador-abogado litigante puede alegar en su favor que defiende una causa justa, lo cual parece aceptable, pero necesitaría, para legitimarse, algo muy difícil, no recurrir en forma alguna a su posición influyente de figura política destacada, no hacer tráfico de influencias.

No se trata de que este litigante utilice su fuerza política a favor de su causa, sino de que prácticamente es muy difícil que un funcionario menor, un juez o un magistrado no se sienta intimidado por el poder político real que un legislador-litigante tiene, aunque éste no tenga intención consciente y deliberada de usar su peso político.
Ante la duda, y de acuerdo al dicho “no hagas cosas buenas que parezcan malas”, los abogados en función legislativa deben abstenerse de litigar. En esta línea de pensamiento, lo ideal es no dejar la decisión a la discreción del abogado, sino establecer por ley la prohibición de ejercer ambas funciones simultáneamente, por salud social. Esto incluye no litigar a través de terceros, es decir como el cerebro gris detrás del trono -perdón, del Despacho.
Otro asunto importante es el litigio a favor de un particular en contra del Estado. Si una Autoridad ha violentado la ley, privando a un particular de derechos que le corresponden, el abogado que lo defiende actúa con toda legitimidad. Si este litigante es actor político destacado, no se le puede acusar de atentar contra el Estado, pues lo que pretende es evitar que funcionarios públicos con autoridad lleven a cabo o persistan en la violación de derechos de un particular.
Ante las dudas de legitimidad en el ejercicio de la abogacía, como profesión en búsqueda de la aplicación de la justicia, lo ideal es llegar a la óptima claridad en cuanto a definición ética por la parte ciudadana y profesional, y a la más clara definición legal de parte del Estado.
Tagged: abogados, citaciones, constitucion, derecho, diciplinas, etica, jueces, juridicas, leyes, ministerios, sentencias, sociedad January 6, 2010

La Ética como toda ciencia posee un método por medio del cual se tenga un conocimiento profundo de la conducta humana. El cual consiste en los siguiente pasos:
1. Observación. Este paso también es propio del método científico. La observación no solo consiste en acercarse al hecho real y percibir a través de los sentidos en forma penetrante y amplia.
2. Evaluación. A partir de la percepción del acto por medio de la observación, se emiten un juicio de valor moral, es decir tratar de catalogar el acto observado dentro de las categorías morales previamente establecidas estudiadas como pueden ser: reprobable, honesto, obligatorio, bueno, amable, recomendable, etc. Es necesario existan matrices de valoración moral para así poder catalogar con más detalle el acto estudiado.
3. Percepción axiológica. Es este aspecto se trata de descubrir en forma personal los valores que todavía no se ha sido capaz de descubrir o percibir en este acto. Una vez hecho esto podemos darle un valor al acto estudiado de acuerdo a una escala de valores.

Conceptualización y conocimiento holístico en Ética
Existen dos conceptos que aclaran el modo de cómo son captadas en la mente los temas propios de la Ética. Los conceptos son dos vocablos alemanes, Verstand y Vernunft .
Verstand significa intelecto. Se trata de la inteligencia o sea la conceptualización, análisis, razonamiento y percepción con toda claridad de un significado. El concepto claramente percibido es una ventaja en el terreno científico pero cuando se trata de captar la realidad en toda su riqueza, sus aspectos y dimensiones, es una desventaja ya que está demasiado delimitado o definido con precisión.
Esto es que no podemos aplicar el Verstand a una obra de arte, ya que se puede hacer una descripción oral y perfecta de dicha obra pera no es suficiente para que logre atraer a nuestra mente todo lo que contiene esa obra, ya sea una novela, pieza de teatro, pintura, sinfonía, etc.

Esto mismo sucede cuando se trata de captar valores, ya sean morales, estéticos o intelectuales. La Verstand nos puede dar el concepto de un valor, pero nunca hacernos percibir le valor en sí mismo. Es ahí donde entra el concepto Vernunft.
Vernunft se refiere a un tipo de conocimiento totalmente opuesto al Verstand ya al de la razón precisa y rigurosa. Vernunft es un modo de captar la realidad sin necesidad de conceptos.. En el caso de los valores ocurre cuando ya se sabe la definición del valor, se acepta y se asimila, mas no necesariamente se puede actuar con valor.
Esto es por ejemplo, un campesino que no ha ido a la escuela, nunca ha tomado una clase de ética, pero eso no quiere decir que no sepa lo que es ser bueno, honesto, íntegro. Pudiera ser que no sepa definir con palabras esos valores, mas sin embargo los ha aceptado como parte de su conducta humana. En la Psicología a este tipo de conocimiento (Vernunft) también se le ha llamado Conocimiento Holístico.

En Pedagogía se le ha citado cuando se hace referencia a la síntesis, llamada en alemán Aufhenbung y consiste unir los significados que parecían oponerse y excluirse. Por ejemplo la tesis y la antítesis captadas por medios de Verstand, o sea de manera conceptual, se contraponen y excluyen, en cambio por medio de Vernunft, estas se fusionan en un significado unitario, superior, armónico, holístico.
Tagged: desarrollo, dinero, economia, emprendimiento, empresas, especializacion, estrategias, inteligencia, internet, inversion, marketing, negocios November 27, 2009
La existencia de las normas morales siempre ha afectado a la persona humana, ya que desde pequeños captamos por diversos medios la existencia de dichas normas, y de hecho, siempre somos afectados por ellas en forma de consejo, de orden o en otros casos como una obligación o prohibición, pero siempre con el fin de tratar de orientar e incluso determinar la conducta humana.
Ya que las normas morales existen en la conciencia de cada uno, esto provoca que existan diferentes puntos de vista y por ende problemas en el momento de considerar las diferentes respuestas existenciales que ejercen las personas frente a ellas. Estos problemas se mencionan a continuación.
1. El Problema de la Diversidad de Sistemas Morales. Este se da debido al pluralismo que existe en las tendencias frente a un mismo acto, esto es que, para cuando algunas personas un acto es lo correcto, para otros es inmoral, por ejemplo el divorcio, el aborto, la eutanasia, etc. O sea la pregunta que normalmente se hace una persona que rige su conducta en base a las normas morales es ¿cuál es el criterio para escoger una norma o la contraria?
2. El Problema de la Libertad Humana. La libertad humana no es del todo real, ya que todo individuo está de cierta forma condicionado por una sociedad en la cual toda persona actúa bajo una presión social, cultural o laboral; aunque considerando a la ética y la moral, permite conservar una conciencia, misma que permite a una persona actuar en base a un criterio propio. El problema está en la incompatibilidad de la libertad humana y las normas morales, o sea en el ser y el deber ser.

3. El Problema de los Valores. De este problema surgen numerosos cuestionamientos pero el problema radica principalmente en la objetividad y subjetividad de los valores, o sea, que existen cuestionamientos sobre si ¿los valores son objetivos?, ¿los valores existen fuera de la mente de tal manera que todo hombre deba acatar los valores ya definidos?, o si los valores son subjetivos porque ¿dependen de la mentalidad de cada sujeto?. También existe otro aspecto, su conocimiento, ¿cómo podemos conocer los valores? y en sí ¿cuál es su esencia?
4. El Problema del Fin y los Medios. Muchos sostienen la importancia del fin de tal modo que cualquier medio es bueno si se ejecuta para obtener un fin bueno, esto se conoce como la tesis maquiavélica “El fin justifica los medios”, pero con esto lo único que ocurre es que se sobre valoran las “buenas intenciones ” de un acto, que es parte del interior del ser y se descuida el aspecto externo del acto (intenciones y finalidades). Con esto quiero decir que “El fin jamás va a justificar los medios”.

5. El Problema de la Obligación Moral. Esto está íntimanete ligado con el tema de los valores ya que normalmente se dice que lo que se hace por obligación, pierde todo mérito , en cambio, cuando se realiza por propio convencimiento, adquiere valor moral. Con esto se da a entender que la obligación moral le quita al hombre la única posibilidad de ser el mismo, de cuerdo con su propia moralidad y con su propio criterio. Pero hay que clarar también que una cosa es la obligación entendida como coreción externa y otra como la obligación basada en la presión interna que ejercen los valores en la conciencia de una persona.
6. La Diferencia entre Ética y Moral. Este es un problema que yo creo que a la mayoría de las personas nos ha ocurrido y nos hemos preguntado ¿qué no es lo mismo?. Pues no, por definición de raíces significan lo mismo (costumbre), pero en la actualidad se han ido diversificando y lo que hoy conocemos como Ética son el conjunto de normas que nos vienen del interior y la Moral las normas que nos vienen del exterior, o sea de la sociedad.
Tagged: desarrollo, dinero, economia, emprendimiento, empresas, especializacion, estrategias, inteligencia, internet, inversion, marketing, negocios October 24, 2009
El gerente de comercialización de Cabañas Piedras Blancas, empresa que se especializa en la producción de leche de cabra y elaboración de quesos artesanales, realizó una charla acerca de la historia de la empresa en el marco de las 4º Jornadas de Tendencias Gastronómicas organizadas junto a GH Grupo Gastronómico.
En esta actividad organizada por la Facultad de Diseño y Comunicación UP, destacadas marcas y reconocidos profesionales y empresas del mundo de la gastronomía y hotelería comparten su experiencia sobre las tendencias en el sector y las estrategias para seguir creciendo y desarrollar nuevos negocios. Allí se realizó una charla titulada “Presencia de productos gourmet en la gastronomía y hotelería”.
Cabaña Piedras Blancas es una empresa que se dedica a la producción de leche de cabra y a la elaboración de quesos artesanales de leche de cabra, vaca y oveja en base al modelo Francés de producción “fermier” cuya producción es la de menor escala en Francia, primer país productor de especialidades en el mundo, pero la de mayor valor agregado.
La comercialización se encuentra a cargo de Cabaña Piedras Blancas, abasteciendo el sector gastronómico de mayor prestigio en Argentina, tal como Hoteles Internacionales, distinguidos Restaurantes, selectas queserías, Empresas de Catering, una selección de bocas de Supermercados y desde hace 2 años también de manera personalizada.
Carlos González, Gerente de Comercialización Cabaña Piedras Blancas, habló sobre los abatares por los que pasó hasta lograr producir sus quesos de cabra que, con varias medallas de oro y plata en certámenes internacionales, hoy abastecen al sector gastronómico de más prestigio en Argentina. Comenzó la exposición hablando sobre su proyecto: “Es una experiencia que nació de agropecuarios, tenía que ser algo innovador pero que pertenezca al sector agrícola que era el que manejábamos, que tuviese relación con la lechería, utilizar el know how regional, y que publicidad para realizarlo en argentina.
En 1992 llegan los primeros animales de piedras blancas de San Luis. Se mejoró luego la genética con ejemplares de Australia y Dinamarca ya que lo que nosotros necesitábamos eran cabras lecheras”.
Respecto de las estrategias de marketing empleadas, afirmó que fue importante el cambio de imagen del producto, junto con una fuerte acción en lugares especializados en gastronomía y hotelería. Eso les valió un posicionamiento a nivel gourmet, y la difusión en revistas relacionadas capacitación de clientes y público consumidor fue de gran ayuda.

Luego explicó que ante la crisis, surgió en paralelo una oportunidad para cambiar las estrategias en la producción de alimentos y en la demanda. Para ello se debió abandonar las tareas menores complejas para especializarse en la elaboración, ante lo que optaron por tercerizar la producción de leche.
Finalmente concluyó: “Sin trabajo y sin ética profesional es difícil sustentar en el tiempo un emprendimiento exitoso. Medir el éxito solo en dinero puede ser un error”.
October 13, 2009
Todo trabajador tiene o debe desarrollar una ética profesional que defina la lealtad que le debe a su trabajo, profesión, empresa y compañeros de labor. Villarini (1994) describe que “la ética de una profesión es un conjunto de normas, en términos de los cuales definimos como buenas o malas una práctica y relaciones profesionales.
El bien se refiere aquí a que la profesión constituye una comunidad dirigida al logro de una cierta finalidad: la prestación de un servicio”. Señala, además, que hay tres tipos de condiciones o imperativos éticos profesionales: (1) competencia - exige que la persona tenga los conocimientos, destrezas y actitudes para prestar un servicio (2) servicio al cliente - la actividad profesional sólo es buena en el sentido moral si se pone al servicio del cliente (3) solidaridad - las relaciones de respeto y colaboración que se establecen entre sus miembros.
Para lograr en los empleados una conciencia ética profesional bien desarrollada es que se establecen los cánones o códigos de ética. En éstos se concentran los valores organizacionales, base en que todo trabajador deberá orientar su comportamiento, y se establecen normas o directrices para hacer cumplir los deberes de su profesión.

En virtud de la finalidad propia de su profesión, el trabajador debe cumplir con unos deberes, pero también es merecedor o acreedor de unos derechos. Es importante saber distinguir hasta dónde él debe cumplir con un deber y a la misma vez saber cuáles son sus derechos. En la medida que él cumpla con un deber, no debe preocuparse por los conflictos que pueda encarar al exigir sus derechos.
Lo importante es ser modelo de lo que es ser profesional y moralmente ético. Por ejemplo, un deber del profesional es tener solidaridad o compañerismo en la ayuda mutua para lograr los objetivos propios de su empresa y, por consiguiente, tener el derecho de rehusar una tarea que sea de carácter inmoral, no ético, sin ser víctima de represalia, aun cuando esto también sea para lograr un objetivo de la empresa.
Al actuar de esa manera demuestra su asertividad en la toma de decisiones éticas, mientras cumple con sus deberes y hace valer sus derechos. Además, demostrará su honestidad, que es el primer paso de toda conducta ética, ya que si no se es honesto, no se puede ser ético. Cuando se deja la honestidad fuera de la ética, se falta al código de ética, lo cual induce al profesional a exhibir conducta inmoral y antiética.
Hay tres factores generales que influyen en el individuo al tomar decisiones éticas o antiéticas (Ferrell, 87-96), los cuales son:
1. Valores individuales - La actitud, experiencias y conocimientos del individuo y de la cultura en que se encuentra le ayudará a determinar qué es lo correcto o incorrecto de una acción.
2. Comportamiento y valores de otros - Las influencias buenas o malas de personas importantes en la vida del individuo, tales como los padres, amigos, compañeros, maestros, supervisores, líderes políticos y religiosos le dirigirán su comportamiento al tomar una decisión.
3. Código oficial de ética - Este código dirige el comportamiento ético del empleado, mientras que sin él podría tomar decisiones antiéticas.
Un aumento en las regulaciones rígidas en el trabajo a través de los códigos de ética ayudará a disminuir los problemas éticos, pero de seguro no se podrá eliminarlos totalmente.

Esto es así, debido a las características propias de la ética que establecen que ésta varía de persona a persona, lo que es bueno para uno puede ser malo para otro; está basada en nuestras ideas sociales de lo que es correcto o incorrecto; varía de cultura a cultura, lo cual no se puede evaluar un país con las normas de otro; y está determinada parcialmente por el individuo y por el contexto cultural en donde ocurre.
No obstante, el profesional debe reconocer que necesita de la ética para ser sensible a los interrogantes morales, conocer cómo definir conflictos de valores, analizar disyuntivas y tomar decisiones en la solución de problemas.
September 21, 2009
De un tiempo a esta parte se habla y escribe mucho sobre Ética Empresarial o Ética en los Negocios.
Se plantean foros de debate, se organizan cursos y seminarios, se escriben artículos en revistas y periódicos.
Pero ¿de qué se trata? ¿qué es eso de la ética empresarial y en los negocios?
Las pregunta podría tornarse en otras tales como:
¿Existe la honradez en la actividad empresarial y los negocios?
¿Existen los valores como filtro de los actos empresariales y de los negocios?
¿Se pueden catalogar las conductas humanas en la actividad empresarial y en los negocios, según su ética?
¿Quiénes son los sujetos de esos comportamientos éticos o no éticos?
Y así podríamos continuar con otras muchas preguntas al respecto.
En las líneas que siguen trataremos de desgranar algunas de las claves para aclarar el panorama de las preguntas esbozadas.
En próximos trabajos ampliaremos, en la medida de lo posible, el círculo de las mismas.

¿Qué es, en general, ético y qué no es ético? En principio sería un comportamiento ético aquel que estuviese de acuerdo con unos valores establecidos o definidos al respecto.
Y lo contrario serían comportamientos no éticos. Por tanto ética y valores se unen desde el principio.
Sin valores no cabe hablar de ética.
¿A qué valores nos referimos? Existen diversos valores, según el campo en el que nos situemos. Así existen unos:
Económicos
Artísticos
Morales
Éticos
Religiosos
Sociales
En ocasiones, estos valores podrán ser coincidentes.

En otras, no sucederá así. Los valores son una especie de fundamentos, de sillares, de puntos de apoyo de los comportamientos humanos, en el campo en el que nos estemos situando. Son reconocidos, como tales, por la sociedad y no dependen de la aprobación por las mayorías humanas.
Los valores son los que son y no aquellos que la sociedad quiera que sean en cada época del devenir humano.
Es evidente que acciones humanas tales como:
Robar
Engañar
Difamar
Mentir
Chantajear
Extorsionar
Maltratar
Y otros muchos más que se podrían citar, han sido siempre, son y serán actos reconocidos, al menos internamente, por cada individuo humano y por la sociedad como contrarios a la eticidad, como no éticos.

Con independencia de su consideración como actos ilícitos, contrarios a las leyes, inmorales u otras consideraciones que se quieran hacer sobre ellos.
Por el contrario, acciones humanas tales como:
Decir la verdad
Pagar lo que es justo o lo que corresponde
Aportar el trabajo debido
Respetar la propiedad ajena
Ser leales en las relaciones con los demás
Son ejemplos de actos que el hombre y la sociedad considera éticos.
Esta consideración de lo que es ético y lo que no le es, no depende por tanto de circunstancias coyunturales, no es algo relativo, cambiante, sujeto a opiniones. Lo que es ético lo es, y lo que no, no lo es.
Otra cosa distinta es la mayor o menor dificultad para alcanzar comportamientos éticos, para vivirlos.
Ahí se entra en otro terreno, ya que existen diferentes factores, en las distintas épocas históricas y localizaciones sociales o geográficas, que influyen sobre los individuos humanos, con más o menos fuerza.

Así, cuando todo el mundo en un entorno determinado es honrado es más fácil serlo que cuando todo el entorno esté tocado de falta de honradez. Y esto es aplicable a cualquier faceta del comportamiento humano que consideremos.
En la sociedad actual, básicamente capitalista, de libre mercado y de un importante grado de neoliberalismo, impera el principio del máximo beneficio, de la eficacia y del utilitarismo.
La combinación de estos factores lleva a una lucha “despiadada” por el beneficio y la rentabilidad, por la utilidad de las cosas y de las personas, por su validez para ganar y para competir a toda costa.
La vida económica es una auténtica “guerra” en la que todos los días se libra “una gran batalla” en la que hay que vencer.
No vencer es ir para atrás, quedarse estancado, perder, empezar a morir.
Y es en este escenario en el que han de sobrevivir los valores éticos. Es ahí, donde cada día, hombres y mujeres, han de actuar y han de realizar sus actividades laborales, económicas y sociales.
Por tanto, las dificultades son evidentes.

Ahora bien, ¿vale la pena saltarse a “la torera” los principios éticos y actuar según convenga en cada caso para el bien individual o de una colectividad?
Si el ser humano no llevase nada dentro de sí, si fuese tan sólo un animalillo que tan sólo come y duerme, si no tuviese una conciencia interior que hasta cierto punto le ilumina, si fuese ajeno al bien y al mal, si no tuviese tras de sí unas raíces históricas, pasadas de padres a hijos…
entonces cabría hablar de relativismo ético, de considerar ético o no lo que convenga en cada caso.
Pero no es así. Y esta experiencia, en nuestro interior, la tenemos todos. Diferenciamos lo que es bueno y lo que es malo.
Lo que se debe de hacer y lo que no, lo que es ético y lo que es un comportamiento anti- ético.
Vale la pena, aunque cueste o haya que renunciar en ocasiones a “beneficios” de diverso tipo, seguir comportamientos éticos.

Además, una sociedad no se puede asentar sobre lo no ético en forma permanente. Se vendría abajo.
Imaginemos una sociedad en la que todos, así como suena TODOS, engañásemos al resto de nuestros conciudadanos.
O una en la que TODOS robásemos a los demás, por poner un par de ejemplos.
O traslademos estos ejemplos a una empresa o sociedad determinada. Esa sociedad y esa empresa serían inviables…se hundirían.
Por tanto, sí que existe una ética empresarial o de los negocios, que es percibida como tal por los miembros de esa puntual colectividad y, correlativamente, por el entorno de la misma.
Y esos principios éticos son criterios de referencia firmes, especie de faro que ilumina los comportamientos humanos.

En todos los comportamientos humanos, en el mundo de la empresa y los negocios, se pueden considerar:
Un hecho o comportamiento
Unas circunstancias que influyen y que pueden modificar el juicio ético
Un objetivo o finalidad del sujeto que lo realiza.
Los principios éticos permiten, en cada caso, juzgar la rectitud o no de cada comportamiento de los individuos teniendo en cuenta esas tres consideraciones anteriores.
Llegados aquí, conviene aclarar o explicitar más el abanico del campo o territorio de la ética empresarial. ¿de qué tipo de cuestiones, aparte de la ya citada honradez de las personas, estamos hablando? ¿A qué nos referimos?

Sin hacer un inventario de todas las cuestiones o situaciones posibles, podemos enumerar algunas para clarificar esta cuestión, sin orden ni sistematización previa:
Salarios y contrataciones injustos o de explotación
Prestaciones de trabajo escasas y mala calidad
Publicidad engañosa
Despidos de personal sin motivo suficiente
Bajas por enfermedad simuladas
Producción y venta de productos defectuosos
Competencia desleal
Pérdida de tiempo en la empresa
Desmotivación de unos trabajadores a otros
Servicios post venta ineficaces
Comisiones y contratos
Insensibilidad ecológica
Discriminación de la mujer en el trabajo
Acoso psicológico laboral
Incumplimiento de sus deberes y obligaciones por parte de empleados
Falsedades contables y fiscales
Engaños u omisiones en etiquetado de productos
Mantener maquinarias e instalaciones con riesgo para los trabajadores o su salud.
Falta de rendimiento en el trabajo
Incumplimiento de lo pactado en contratos.

Se podría añadir una larga lista de situaciones que conlleven problemática ética en la empresa, pero sirvan los citados como ejemplo y “botón de muestra”.
Por lo general, en los comportamientos poco éticos existe un beneficiado y uno o muchos perjudicados. Se beneficia el que lo comete y perjudica a los que han de sufrir esos comportamientos.
Pero esta afirmación está ya contestando la pregunta inicial, la del título de este trabajo. ¡Sí existe una ética empresarial y en los negocios!.
De estos somos todos conscientes.
September 7, 2009
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